Publicado el 10 de agosto en Sputnik.
"Una amenaza": en Francia alertan sobre el regreso de extremistas de derecha desde Ucrania
La seguridad interior de Francia se ve amenazada por el regreso de mercenarios radicales de extrema derecha que participan en el conflicto ucraniano, declaró el diputado francés Frédéric Mathieu al jefe del Ministerio del Interior del país, Gérald Darmanin. Desde el país advierten que estos combatientes suponen una amenaza real a largo plazo.
"El Sr. Frédéric Mathieu advierte [a Gérald Darmanin] del riesgo que supone la presencia de combatientes franceses en la Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania, creada por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. En efecto, entre los 400 franceses que se han desplazado a Ucrania desde el comienzo del conflicto, hay un centenar de militares y la mayoría de los cuales se identifican claramente como parte del movimiento de extrema derecha", indica el mensaje de Mathieu en el comunicado.
El parlamentario precisó que entre los radicales franceses que combaten en Ucrania hay tanto civiles como antiguos militares.
"Estas personas (…) publican descaradamente banderas y tatuajes con símbolos nazis en las redes sociales y justifican su participación en este conflicto por 'luchar por la civilización europea'", escribió.
El conflicto en Ucrania demuestra que Occidente empezó a encubrir y estimular a un grupo paramilitar neonazi ucraniano, condenado anteriormente por esos mismos países occidentales.
El portal The Nation informa que durante siete años, las instituciones occidentales advirtieron sobre el batallón neonazi Azov* en Ucrania, que comenzó como un grupo paramilitar neonazi en 2014 y se hizo conocido por su reclutamiento de extremistas en todo el mundo.
Por ejemplo, el periódico The Guardian publicó en 2018 un artículo sobre el reclutamiento de británicos para Azov, calificándolo de "notoria milicia fascista ucraniana".
Sin embargo, desde el comienzo del conflicto en Ucrania, Occidente ha empezado a elogiar a los neonazis de Azov, entre otros, que lucharon en la planta de Azovstal en Mariúpol. Es una medida que indica que los países occidentales están dispuestos a hacer la vista gorda ante cualquier cosa mala en la que estén implicados sus aliados ucranianos, mientras que las voces de razón están en minoría.
Al igual que las autoridades, los medios de comunicación occidentales e incluso algunas empresas también están inventando fantasías sobre los neonazis ucranianos, descuidando los riesgos potenciales. Estos hechos destacan el cinismo occidental y suponen una amenaza existencial para nuestra sociedad.
Los medios también señalan que el Ejército ucraniano está degradado por décadas de corrupción y que, en lugar de luchar contra el nazismo, ha decidido unirse a él. The Nation recuerda que en 2015, medios estadounidenses como USA Today y Daily Beast destacaron la presencia de nazis en Ucrania y cuestionaron hasta qué punto Estados Unidos estaba dispuesto a apoyar a estos grupos.
Mientras Occidente ignora el nazismo por sus propios intereses, el movimiento sigue creciendo. El batallón Azov sigue reclutando, incluidos europeos, y poniendo de manifiesto la hipocresía de la mayoría de los países aliados del régimen de Kiev.
El 2 de agosto de 2022, el batallón ucraniano Azov fue declarado organización terrorista por el Tribunal Supremo de Rusia. La designación de terrorista implica penas de 10 a 20 años de prisión para las bases, y de 15 a 20 años, para los organizadores.
Este batallón tuvo un auge tras el golpe de Estado perpetrado contra el Gobierno de Víctor Yanukóvich en 2014. En su escudo, el batallón Azov tiene símbolos del nazismo como el Sol Negro, símbolo ocultista utilizado por las SS y por los grupos de extrema derecha.
*prohibido en Rusia por extremista y terrorista.



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